Humor médico

Humor (maiceros que fueron al médico)

..El Gumersindo le decía al dueño de la estancia:
 
..Fíjese patroncito que juimos al dotor y le dije: mire dotor, es que  tenemos un problema: mi mujer y yo queremos tener condescendencia y no podemos, pero no sabemos si es poque yo soy omnipotente o mi mujer es esmeril. 

..Desdiantes juimos a otro dotor y nos dijo que mi mujer tenia la vajilla rota y la emperatriz subida, y como ademá la operaron de la basílica, no  sabemos si eso tiene algo que ver. A mi desdiace años mi operaron de la   protesta y a lo mejor eso me dejó escuelas en el cuerpo.. 

..Nos dijeron que jueramos con otro dotor, pero en la capital, que dizque  era muy güeno. Con dicirle que en la consulta tenia dos teles conetadas a  una antena paranoica. 

..En esa consulta, a mi mujer le hicieron una  coreografia y el dotor nos dijo que no veia nada raro y nos recomendo que  hicieramos el cojito a diario ….. 

Entonces por 15 dias ella y 15 días yo, nos estuvimos haciendo los rengos, pero nada. 

Nos juimos a otro dotor que nos dijo que hiciéramos vida marítima mas seguido. Y nos juimos pallá pa la costa y en todas las playas  hicimos vida marítima, pero nada, eso no ha injluido. 

Mas bien yo lo que creo es que mi mujer es frigorífica, porque nunca llega al orégano, pero ella dice quesque lo que yo tengo es un problema de especulación atroz.   
 
..  Usté qué piensa   patroncito.. .?

Humor médico

Humor Médico

CHISTE CLÁSICO DE LA REVISTA PLAYBOY

Conforme envejece Joe, se le van incrementando unos terribles dolores de cabeza. Finalmente va adonde el doctor quien le promete resolver su problema. “Puedo curar sus cefaleas” le dice el médico, “pero para esto necesito castrarlo, porque usted tiene una rara condición que hace que sus testículos presionen la base de su espina, lo único que puede eliminar la presión es removiendo sus testículos”-

Joe quedó en shock pero decició pedir una segunda opinión a otro médico. Cuando dejó el hospital se sentía otra persona. En un impulso caminó a una tienda de ropa y le dijó al vendedor que necesitaba otro traje. El vendedor lo vio y le dijo: “¿Usted necesita un tamaño 44 largo?

“Es correcto, ¿como lo supo?”

“Es mi trabajo”

Joe se probó el traje y la sorpresa fue que le quedó perfectamente. “¿Qué tal una nueva camisa?” sugirió el vendedor. “Sería una 34 con cuello 16 y medio”

“Correcto otra vez” La camisa le quedó perfecta, y de nuevo el vendedor le pregunta “¿y calzoncillos?. Veamos, serían tamaño 36”

“No”, dice Joe “Yo uso 34 desde que tengo 18 años”

“Usted no puede usar tamaño 34”, insistió el vendedor, “Ese tamaño le presionaría los testículos contra la base de su espina y esto le daría unos terribles dolores de cabeza!”

Curiosidades

Héroes anónimos de la medicina

Daniel Orejuela, gran estudioso de la radiestesia aplicada a los psicópatas, logró su primer triunfo con el paciente Conrado Blackberry, primer sobreviviente de sus experimentos.  A este paciente lo tuvo con vida y sin sufrir ataques sicóticos por tres meses, antes de que muriese de un ataque cardíaco, se presume que por el exceso de fumado, ya que gastaba 4 cajetillas diarias.

Luego de Conrado Blackberry tuvo una serie de pacientes que respondieron increiblemente a su tratamiento.

Murió en Valladolid desangrado por una cornada de toro, en 1933.

conrado-y-daniel

 

Humor Farmacéutico

Humor farmacéutico

PETICIÒN

 

Un señor llega a una farmacia de un pueblito, y le dice al dependiente:
Vivaporru.
Y todos los presentes dicen:
¡Viva!

 

FARMACÈUTICO, QUIERO SEXO ORAL

Noticia en Rufadas el lunes 17 de diciembre del 2007.

 

El colegio oficial de farmaceúticos de España ha otorgado recientemente su premio anual de anécdotas sucedidas en las farmacias durante el pasado año.

La ganadora este año ha sido la farmaceútica Ana María Gómez con la siguiente anécdota:

Doña Consuelo entra a la farmacia y su rostro denota angustia. «¿Qué le ocurre, doña Consuelo, se encuentra usted bien?», pregunta solícita la farmacéutica. «Nena, ¿cómo voy a estar!, vengo de la consulta de don Esmeraldo, mi médico, y le he dicho:, “¡oye!, hazme la receta del ’sexo oral’ ése que me ha venido muy bien”, y él aterrado, ¿qué crees que me ha respondido? Pues que ni hablar, que todavía no me toca. Le he dicho que lo quería ya, porque me sienta fenomenal, y me ha echado de la consulta». Doña Consuelo, a la que imaginamos señora muy digna y de buenas costumbres, confundió su medicamento, Seroxat, con el ’sexo oral’.