Humor Farmacéutico

Humor

Un hombre tenía una mujer muy puritana, así que el pobre hombre no
hacia nada. Un día va a la farmacia, expone su problema al farmacéutico, y
este le recomienda unas pastillas que son buenísimas para que a su mujer
le entren ganas… El tío le pone medio bote en la comida y piensa:
-Espero aguantar, casi para mayor seguridad me tomo yo el otro
medio frasco.
A la hora de la siesta dice la mujer:
-Jo, Pepe, yo no se que me pasa que tengo unas ganas de un hombre…
-Que raro, yo tambièn ¡!!!

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