Curiosidades

Grandes personajes de la historia de la Farmacia

nojoda-mi-gata

 

En el siglo 18 en la provincia de Zaodheng al oeste de Manchuria, vivió la princesa Nojoda Migata, famosa herbolaria que dedicó su vida a investigar las virtudes curativas de algunos vegetales.

Gracias a su investigación se descubrió el Ginseng-beta4 que fue la salvación de la población en la gran epidemia de gripe asiática 1789, ya que esta sustancia  posee doble mecanismo de acción que permite una pronta y vigorosa respuesta del sistema de inmunidad al tiempo que impide la replicación viral, produciéndose rápidamente la desaparición de síntomas clínicos.

En años recientes, se sintetizó el metisoprinol que tiene las mismas características del Ginseng-beta4, y que actualmente es ampliamente usado como antiviral.

La princesa Migata murió en 1812 atropellada por un carromato que precisamente traía de los campos de cultivo la materia prima del Ginseng-beta4

Chistes Médicos·Humor médico

Chistes médicos

Después de la operación, el médico va a ver al paciente:
– Bueno, le tengo una mala noticia y una buena.
– Bue… la mala primero.
– Le amputamos la pierna equivocada.
– ¿Qué?!… qué barbaridad!… ¿y la buena noticia?…
– Que la otra pierna está mejorando.


El doctor está examinando a un paciente y le dice:
-Usted debería haber venido a verme antes.
-Si… bueno, en realidad fui a ver a un curandero.
-Bue… ¿y que estupidez le dijo ese curandero?
– Que viniese a verlo a usted.


Un hombre va a la consulta del medico y le dice:
– Doctor, me he caído y me duelen mucho las piernas!
El Doctor después de examinarlo le dice:
– No se preocupe, no es nada. Dentro de unos días ya estará Ud. trabajando.
– Caramba Doctor, que maravilla, además de curarme ¿me dará trabajo?


P: ¿Cuantos psicoanalistas hacen falta para cambiar una lamparita?
R: Solo uno, pero la lámpara tiene que querer ser cambiada.


– Doctor, doctor, veo elefantes azules por todas partes.
– Ha visto ya a un psicólogo?
– No, solo elefantes azules.


Un hombre va al médico con un hacha clavada en la cabeza:
– Doctor, doctor, vengo a que me examine de los huevos.
– Pero, y el hacha?
– Si vera, es que cada vez que estornudo me doy con el mango.

 

 


Cuantos psicoanalistas hacen falta para cambiar una lamparita?
Solo uno, pero la lampara tiene que querer ser cambiada.