Chistes Médicos·Humor médico

CHISTES DE MEDICOS

DE MEDICOS

– Una señora le pregunta al médico: ¿qué puedo hacer para que mi hijo no se orine en la cama?
– Que duerma en el baño.

Un hombre está en la mesa de operaciones, previo a ser operado por su propio hijo, el cirujano.
El padre dice:
– Hijo, hazlo sin ningún tipo de presión…, con tranquilidad… y todo saldrá bien. Piensa únicamente en que si algo me pasa a mí…, tu madre vendrá a vivir contigo…

Los médicos estamos acostumbrados a que nos llamen por teléfono a cualquier hora.
Una noche me despertó un hombre a cuya esposa ya había atendido antes.
– Siento molestarlo tan tarde – me dijo -, pero creo que mi mujer tiene apendicitis.
Aún medio dormido, le recordé que yo le había quitado el apéndice a su esposa dos años atrás.
– Nadie tiene un segundo apéndice – exclamé.
– Quizás usted no haya oído hablar de un segundo apéndice -contestó- pero sí de que podemos tener una segunda esposa.

 

Un hipocondríaco va al médico y le pregunta:
– Mi mujer me traicionó hace una semana y aún no me han salido los cuernos.
¿Será falta de calcio?

Una vez en el hospital un señor esperaba que saliera el médico para saber cómo estaba su esposa.
Al rato, salió y le dijo que estaba muy grave la señora, y que por vida le iba a tener que dar de comer en la boca todo muy bien licuado, porque no podía mover las manos, la tendría que poner cuña para sus necesidades, la tendría que cambiar de ropa, bañarla, curarla diariamente, pagar un fisioterapeuta, etc.
El marido se puso a llorar y el médico agregó:
-¡Estaba jodiendo hombre; ya se murió!

Una francesa se lo hace estirar todo: la nariz, la piel de la cara, etc…
Finalmente, el cirujano le pregunta:
– ¿Desea la señora algo más?
– Sí. Quisiera tener los ojos más grandes y expresivos.
– Nada más fácil, señora. Enfermera: ¡traiga la cuenta, por favor!

 

Un médico llega a visitar un manicomio y en su recorrido ve que uno de los reclusos está cantando en una plaza, y los demás locos están enfrente de él. Al cabo de una hora el doctor vuelve a pasar y ve al loco que estaba cantando, pero ahora lo hacía de espaldas al público.
El galeno le pregunta a uno de los internados por qué el cantante se había volteado, a lo que este le contesta:
– Es que ese loco se cree cassette y como terminó el lado “A” ahora estamos escuchando el lado “B”.

 

– ¿Para quién es esa carta?, – le dice el director de un manicomio a un loco que está escribiendo.
– Para mí mismo.
– Ah, que bien… ¿Y qué te cuentas?
– ¡No se. Todavía no me ha llegado!

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